
En la cima oeste del Monte de San Antón, a 491 metros de altitud, se alza la Cruz de San Antón, uno de los hitos más reconocibles del paisaje malagueño. Su origen se remonta al siglo XX, cuando un grupo de alumnos del Colegio San Estanislao de Kostka colocó una primera cruz de madera en la cumbre como gesto de devoción y símbolo de protección. Con el paso de los años fue sustituida por una estructura metálica blanca, visible desde gran parte del litoral, que se ha convertido en emblema visual de la ciudad: un punto de orientación para navegantes y caminantes, y una silueta inseparable del horizonte malagueño. Más allá de su dimensión religiosa, la cruz encarna un símbolo colectivo de pertenencia y arraigo. Desde aquí se abren vistas panorámicas del litoral malagueño, del centro histórico, del monte Gibralfaro, de los valles interiores e incluso de las montañas cercanas.
Galería