
De origen jurásico marino, el relieve del Monte de San Antón se caracteriza por la presencia de materiales calizos y dolomíticos que han dado lugar a un paisaje de tipo kárstico con simas, dolinas, grietas y lapiaces. Este contexto geológico ha moldeado un terreno abrupto y singular que incluye paredes verticales, cortados naturales y formaciones rocosas de alto valor paisajístico. A lo largo del recorrido circular, a mitad de camino, se localiza una pequeña cueva natural producto de la erosión kárstica del monte. Elementos como la brecha donde se halla la figura de la Virgen o las paredes que alojan pequeñas cuevas son el resultado visible de estos procesos geológicos a lo largo del tiempo.
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