
Las laderas del Monte de San Antón albergan pinos carrascos (Pinus halepensis), algunos de ellos centenarios, supervivientes del gran incendio de 1993 que arrasó parte del entorno. Estos árboles, conservados en la conocida zona de Los Tres Pinos, actúan como testigos vivos de la regeneración natural del monte. Su presencia, junto con las nuevas especies arbustivas que colonizaron el terreno tras el incendio, ha permitido recuperar la cubierta vegetal y frenar los procesos de erosión. El actual paisaje vegetal es fruto de un equilibrio entre regeneración natural, repoblaciones controladas y gestión ambiental participativa. El monte ha sido incluido en el proyecto europeo Life Lungs, orientado a la restauración ecológica mediante tareas de silvicultura y mejora de la cubierta vegetal para reforzar la resiliencia climática del entorno metropolitano de Málaga.
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