El Lagar de Chinchilla es, dentro de la Ruta de los Lagares, un caso excepcional por tres motivos: la continuidad de la propiedad familiar durante siglos, su monumentalidad arquitectónica y su sorprendente reconversión productiva en el siglo XX. Nacido como una gran hacienda vitivinícola vinculada a un mayorazgo fundado en 1660, el enclave mantuvo su identidad agrícola durante generaciones hasta el punto de conservar capilla y obligaciones religiosas asociadas. Con la crisis de la viña y el cambio de usos tras la filoxera, Chinchilla se reorienta y, ya en el contexto de la repoblación forestal, logra salvar parte de la finca de la expropiación gracias a un cultivo tan singular como rentable: la rosa para esencia. Su ruina, enorme y dominante sobre el paisaje, sigue mostrando la escala y el "lujo rural" de una etapa en la que los Montes también fueron lugar de recreo, ornamento y vida social.
Identificación y carácter general
- El nombre procede de Pedro Gómez de Chinchilla, marido de Francisca Jiménez Jurado, heredera del mayorazgo fundado por su padre en 1660.
- La finca se mantuvo en la familia Chinchilla y, por vínculos de parentesco, en la familia Romero Fernández de la Bandera, desde el siglo XVII hasta el siglo XX: una continuidad poco frecuente en los Montes de Málaga, donde lo habitual fue el cambio constante de propietarios.
- Es el único hito de la ruta que conserva una parte en propiedad privada dentro del Parque Natural, al haberse librado de la expropiación una porción significativa de la finca (y el propio lagar).
- Además, el edificio figura entre los casos de edificaciones rurales protegidas inscritos en el PGOU de Málaga, un dato clave para justificar su relevancia patrimonial.
Ubicación y acceso
- Situado en la falda oeste del Pico del Viento, a 650 m de altitud, y a 13,9 km en línea recta del puerto de Málaga. Se emplaza entre los arroyos de Gutiérrez y Chinchilla, cerca del arroyo de Tres Chaperas.
- Acceso desde la A-7000 (a 1,26 km de la Fuente de la Reina): 2 km asfaltados + 2,41 km de pista y un último tramo a pie (~200 m), hasta completar unos 4,61 km desde la carretera hasta la finca.
Historia de la propiedad: mayorazgo, linajes y continuidad
- El núcleo patrimonial se articula con el mayorazgo de Juan Jiménez Jurado (Santo Oficio e institución municipal), que en 1667 agrega la finca e incluso ordena decir misas en la capilla del lagar, señal del peso social del enclave en su entorno rural.
- La sucesión pasa por Diego Jiménez Jurado (sin descendencia), su hermana Francisca, y de ahí a la saga Chinchilla, incluyendo figuras con proyección fuera de España (como Luis Manuel de Chinchilla, gobernador en Lecce/Nápoles).
- En 1788 surge un pleito sucesorio; finalmente, a la muerte del IV marqués en 1800, entra en posesión Francisco de la Bandera, abriendo el largo ciclo familiar que culmina con Manuel Romero Fernández de la Bandera a inicios del siglo XX.
Usos agrarios: de la viña dominante al mosaico (y la reconversión)
- En el siglo XVIII la base es el viñedo para vino: en 1753 se citan 140 obradas de viña (84,52 ha) y la existencia de "lagar y vasija/bodega", sin mención de pasero, lo que refuerza la lectura vitivinícola.
- La finca combina viña con secano y un notable componente arbóreo (olivos injertados desde acebuches, frutales, guindos), además de referencias a alcornoques y monte.
- La Contribución de 1771 da cifras de producción (vino, aceite, cereales, almendra), interpretables como un potencial productivo quizá mayor del declarado por su carácter fiscal, y sugiere autoconsumo o circuitos muy locales.
- En el XIX hay un giro fuerte: en 1830 el secano pasa a ser dominante (200 fanegas) y la viña retrocede. Tras la filoxera, en 1920 la viña tradicional casi desaparece y el pasto se impone, con restos de olivar y monte bajo.
Expropiación, repoblación forestal y la "salvación" de Chinchilla
- En 1930–1931 se produce el proceso expropiatorio ligado a la repoblación de pinos; aun así, el propietario consigue excluir de la expropiación 19,87 ha sembradas de rosales y olivos y el edificio del lagar, gracias a su nueva función industrial asociada a la esencia de rosas.
- Con el tiempo, la rosaleda desaparece, quedando el olivar ligado a esa superficie, pero el gesto explica por qué Chinchilla es hoy un caso "fuera de la norma" dentro del parque.
Arquitectura: escala, fases y elementos singulares
- Aunque su planta exterior parece un rectángulo unitario, el edificio es una superposición de fases e intervenciones. Está en ruina avanzada, pero conserva tramos clave y, sobre todo, una torre de contrapeso imponente que le da un carácter señorial y lo hace "visible" en el paisaje.
- Se documenta capilla ya en 1639, y en 1753 se describe un conjunto muy completo (cocina, despensa, horno, lagar, bodega, cuadras, pajar, salas altas). En 1929 aparece la descripción más detallada: fachada de 63 m con 11 ventanas, planta baja con múltiples dependencias productivas y patios, y una planta alta con estancias exteriores.
- Se distinguen sector productivo (torre, prensa, posibles ámbitos de molino y bodegas) y sector residencial en torno a un patio central. También se citan restos de albercas y un cenador.
El agua: dos sistemas hidráulicos y un uso "doble" (productivo + recreo)
- El expediente de expropiación menciona 3 manantiales y conducción mediante tuberías de plomo en dos de ellos; hoy las conducciones han desaparecido casi por completo (lo que encaja con el valor del plomo).
- Se identifican dos sistemas: H1 (lagar) y H2 (arroyo Chinchilla), con capacidad total estimada de 24,61 m³ para regar unos 1.886 m². H1 incluye alberca, estanque, estructuras asociadas y 5 terrazas; H2 incluye una alberca y 4 terrazas.
- Hay una fuente ornamental en el patio (toba, planta pentagonal) y un estanque que tuvo carpas y vegetación acuática, asociado a espacios de esparcimiento (y quizá también al riego o a la industria de esencias).
Curiosidades e identidad social del lugar
- Chinchilla destaca como el hito "más espectacular" a la vista del caminante por el tamaño de las ruinas y su posición despejada; se conservan vestigios de un pórtico de entrada.
- Testimonios orales recuerdan una galería acristalada con comederos de pájaros, una gran palmera en el patio (perdida por picudo rojo), y un cenador octogonal con columnas de fundición y teja vidriada "alsaciana", comparable al cenador de La Concepción.
- La reconversión en fábrica de esencia de rosa de Damasco (Rosa damascena) incluye recolección antes del amanecer (mujeres con candiles), destilación en alambiques (posiblemente dos en paralelo) y una rosaleda extensa.
- En las ruinas se han localizado solerías y ladrillos de procedencias diversas, incluso de una fábrica inglesa ("Bates Heddon"), señal de abastecimientos y gustos materiales poco habituales en el medio rural.