Málaga
Lagar de Las Contadoras

Ruta de los Lagares

Lagar de Las Contadoras

Parque Natural Montes de Málaga, Málaga, España

Lagar de Las Contadoras

El Lagar de Las Contadoras es uno de los enclaves más completos y narrativamente potentes de la Ruta de los Lagares porque combina, en un mismo lugar, gran finca histórica, arquitectura agraria de entidad, ciclo vitivinícola y cerealista, y un patrimonio del agua extraordinariamente rico. Su nombre procede de una historia familiar singular: Diego Contador de Alba no tuvo heredero varón, y el mayorazgo recayó en su hija mayor, de donde derivó la denominación popular “Las Contadoras”. El conjunto actual es el resultado de muchas transformaciones, pero sigue siendo uno de los pocos edificios históricos conservados en el Parque Natural, además de funcionar hoy como equipamiento de educación ambiental. Y, alrededor, un sistema de minas de agua —con rasgos espeleológicos sorprendentes— convierte a la finca en una auténtica “escuela de paisaje”: agricultura, agua, monte y memoria en un mismo recorrido.

Identificación y singularidad

  • El nombre se vincula a Diego Contador de Alba (inicios del XVIII) y a la herencia del mayorazgo por línea femenina, lo que popularizó el topónimo en plural: “Las Contadoras”.

  • En el entorno se documentan 5 minas de agua (y la investigación localiza 5 de 6), un rasgo patrimonial de primer nivel por su valor etnológico y por la calidad de conservación de algunas cavidades.

  • Su emplazamiento es estratégico: muy próximo a la explanada de Las Contadoras, un “puerto de montaña” y cruce de caminos entre cuencas (Tres Chaperas y Los Frailes).

Ubicación y acceso

  • Situado en la falda oeste de la cuerda Pico de la Reina – Cerro del Mirador de Pocopán, a 765 m de altitud y 12 km en línea recta del puerto de Málaga.

  • Acceso desde Fuente de la Reina (km 15,1 de la A-7000): 2,30 km asfaltados hasta la finca, lo que explica su papel actual como equipamiento y su accesibilidad frente a otros lagares.

Historia de propiedad

  • Se inicia con el mayorazgo (1708) y pasa por una secuencia compleja de herencias y litigios: Ramírez Castellanos, Puig (compra en 1734 por deudas), Rengel García y Antonia Molina Sánchez, particiones y reclamaciones (incluido un retracto para recuperar tierras vendidas).

  • Episodio clave: venta parcial a Martín Heredia (1852) para integrarla en Las Vizcaínas, y el posterior pleito/retracto que termina recomponiendo la finca, cediendo una pequeña porción a Heredia.

  • A comienzos del XX, la finca llega a Francisco Martos Pérez y el Estado la expropia en 1930 para la repoblación con pinos (1934–1935).

Usos agrarios: viñedo, secano, huerta y reconversión tras filoxera

  • En 1753 (Catastro de Ensenada) la finca reparte protagonismo entre viñedo (100 obradas, 60,37 ha) y secano (superficie equivalente), con cultivo mixto muy significativo: olivos, frutales, almendros e higueras en el viñedo; alcornoques y encinas como restos del bosque mediterráneo en el secano. Se cita además horno, lo que refuerza la hipótesis de cereal.

  • Existe regadío desde al menos el XVIII: un celemín (537 m²) regado “con agua de a pié” (por gravedad), con hortalizas y cítricos (naranjos chinos, agrios y limoneros).

  • En 1771 se confirma continuidad y producción: 1.500 arrobas de vino y 8 de aceite, lo que sugiere la posible existencia de una molineta ya entonces (con producción probablemente orientada al autoconsumo).

  • En 1830 cambia el equilibrio: el secano pasa a ser el uso principal (132 fanegas) y el viñedo baja (51 obradas), manteniéndose arbolado asociado.

  • Tras la filoxera (1878), gran reconversión: en 1920 dominan monte bajo + pasto (aprovechamiento ganadero; se citan vaquería y cabreriza) y el cereal/almendral como segunda dedicación; en 1930 predomina el pasto arbolado, con olivar y almendral aún muy relevantes (miles de ejemplares), y un riego reducido.

  • El proceso repoblador es muy intenso: en 1935 el pinar alcanza 174,49 ha (77,83% de la finca expropiada).

Arquitectura: conservación, transformaciones y lectura social

  • Es uno de los pocos edificios históricos conservados en el Parque Natural (junto a Torrijos o El Boticario), pero su aspecto actual es fruto de profundas transformaciones, especialmente en la segunda mitad del XX por adaptación a usos de gestión forestal.

  • En origen: dos edificaciones independientes. La principal era un lagar con patio (planta rectangular, dos crujías); la segunda, hoy desaparecida, era una vaquería de gran espacio diáfano con pilares centrales.

  • La fachada actual incorpora soluciones ajenas a la tradición local (p. ej., chapados de pizarra y aleros de madera), señal de “reescritura” arquitectónica del edificio.

  • La documentación refleja complejidad funcional: en 1753 se describen cocina, despensa, horno, lagar, bodega, caballeriza, pajar y salas altas; en 1836 aparece incluso ermita, fuente y huerto; en 1930 se detalla una vivienda de propietario bien equipada y múltiples dependencias productivas alrededor del patio, además de cabreriza y vaquería.

El agua: minas, canalizaciones desaparecidas y huella de regadío

  • En 1930 se citan 5 manantiales para riego y otro manantial canalizado por tubería de hierro para abastecer la casa. La investigación localiza 5 minas drenantes con galerías excavadas en ladera.

  • Se han perdido casi todas las canalizaciones; se conservan tramos de la tubería de hierro de la mina 5 (Linares). Una alberca desapareció (zona de la actual piscina) y otra se transformó en aljibe. La lectura hoy se apoya en la huella de terrazas concéntricas visibles en ortofotos (1973–1986), estimadas en 4.181 m².

    Las minas aportan además valor “subterráneo” excepcional: espeleotemas, microgours, banderas, estalactitas, e incluso una pequeña estalagmita roja hueca señalada como caso único en los Montes.

Importancia cultural y patrimonial

  • Se adscribe a patrimonio industrial y etnológico (Ley 2007): por arquitectura agraria, por cultura del agua y por la capacidad de mostrar estructura socioeconómica (diferencias de clase reflejadas en tipologías “cultas” de fachada y planta).

Curiosidades y capas de relato

  • Fue uno de los lagares “elegidos” para conservarse en la reforestación y luego se adaptó a nuevos usos: llegó a funcionar como Aula de la Naturaleza y hoy es equipamiento de educación ambiental de la Junta.

  • Existe un “Lagar antiguo de Las Contadoras” (otra ubicación, unos 2 km más abajo): quedan cimientos, torre de contrapeso y una alberca arruinada; se citan pinturas murales de “ladrillo fingido” en la fachada y ladrillos con sellos de fábricas, lo que sugiere reformas y un uso también recreativo.

  • Entre el edificio actual y el original se localizan ruinas de una gran cabreriza (con patio empedrado), asociada además a una mina cercana (nº 4).

Galería

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